Mesa de Navidad
Una mesa festiva no necesita adornos para resultar acogedora. Basta con una base de lino, vajilla serena y algunos elementos botánicos bajos que dejen ver a quienes se sientan enfrente.


Vajilla y cristalería
Elegir la vajilla antes que los adornos
La vajilla y la cristalería marcan el tono de la mesa. Una loza mate y un cristal ligero permiten que la luz cálida de las velas se refleje sin competir con el resto de la composición.
Conviene combinar piezas de una misma familia de color y dejar que las diferencias de textura aporten profundidad. Así la mesa se percibe cuidada y hospitalaria, no recargada.
Tres pilares
Lino, cristal y botánica
Tres elementos sostienen la mesa: una mantelería que aporta calidez, una cristalería que deja pasar la luz y centros vegetales bajos que favorecen la conversación.

Mantelería de lino
Capas de lino lavado en tonos crudos, con caminos discretos que aportan textura sin necesidad de estampados.

Cristalería ligera
Vasos y copas de cristal fino que reflejan la luz y se combinan con vajillas de loza mate.

Centros botánicos
Ramas verdes a ras de mesa, sin altura excesiva, para que la mirada circule entre comensales.