Al montar el árbol, es fácil acabar añadiendo una bola más cada vez que pasamos por delante. Pero si el salón ya tiene madera, textiles y objetos con carácter, la decoración funciona mejor cuando los acompaña: un árbol sereno puede destacar sin imponerse.
Empieza por lo que ya tienes
Mira la estancia antes de elegir adornos. Si predominan los tonos crema, la madera clara o las fibras naturales, unas pocas piezas en verde oscuro y acabados cálidos pueden dar profundidad sin introducir demasiados colores.
También importa el tamaño del árbol respecto al espacio. En un salón pequeño, uno más estrecho puede dejar respirar el paso y permitir que se vean los muebles; en una habitación amplia, un árbol de mayor volumen puede ocupar su lugar sin necesitar una acumulación de guirnaldas.
Repite con intención
Escoge dos o tres tipos de adorno y distribúyelos por el árbol, en vez de concentrar todas las piezas parecidas en una zona. Las bolas mates, por ejemplo, pueden servir de base, mientras que unas pocas figuras o adornos de textura distinta aportan detalle.
Antes de comprar, conviene comprobar el material, el sistema para colgar cada pieza y las medidas del árbol. Al recomendar adornos concretos, contamos qué aportan y en qué tipo de espacio pueden encajar; algunos enlaces de DeNavidad pueden generar una comisión.
Deja sitio para la luz
Coloca la iluminación antes de los adornos para poder repartirla desde dentro hacia fuera y evitar que el cable quede demasiado a la vista. Después, aléjate unos pasos: si la luz y las ramas ya tienen presencia, no hace falta llenar cada hueco.
